Una muñeca para cada edad

La muñeca en las manos de un niño/a tiene una importancia y una intimidad en el juego infantil que no tienen los otros juguetes.
¿Por qué jugar con una muñeca?
La muñeca es un compañero/a, un amigo íntimo muy próximo a su corazón, que acompaña al niño/a en sus vivencias, es un consuelo en sus penas y celebra sus alegrías.
La muñeca del bebé: de nudos
El muñeco de nudos se caracteriza por tener una cabeza redonda y dura, no elaborada, donde la forma esférica aparezca bien caracterizada. Las extremidades y el resto del cuerpo apenas se sugieren con una tela suave y unos nuditos en los extremos.
Este muñeco manifiesta la situación de desarrollo del bebé, donde la cabeza es la parte que más llama la atención y las extremidades y el tronco son descoordinadas y apenas sostienen el cuerpo.
Es muy simple, pero acostado al lado del niño como compañero hace las funciones de “tu”. Así el niño no se queda solo cuando la mamá no puede tenerlo en brazos.
A partir de los 2 años: la muñeca de abrazar
El niño/a ya ha conquistado el espacio, se levanta, camina,… En este momento las extremidades ya empiezan a ser funcionales por lo que esto se ve reflejado también en su muñeca. El cuerpo sigue siendo blando, pero ya está elaborado de una forma sencilla, y los brazos y las piernas ya están visibles. La cabeza continua igual, aunque puede tener cabellos, y también se pueden sugerir los ojos y la boca.
A partir de los 3-4 años: la muñeca de miembros
A partir de los 3 años el niño/a ya empieza a denominarse a sí mismo “yo”, ya no se dirige a sí mismo como si fuera una tercera persona. Empieza a aprender a situarse como ser humano en el mundo.
Es un proceso que sucede despacio en el que también aprende a relacionarse con su propia corporalidad; Si hace frío, nos abrigamos, protegemos los pies con zapatos, hay que lavar el cuerpo, y también peinar el cabello. También nos alimentamos varias veces al día. Por la noche nos ponemos el pijama y nos tapamos con una manta o edredón para calentar el cuerpo,…
La muñeca debe tener por tanto este tipo de experiencias. Ya debe estar elaborada con detalle en cuanto a su forma básica. La cabeza tiene forma de cabeza humana. Las piernas y los brazos son móviles y aptos para cualquier movimiento.
La muñeca debería contar con varios vestidos, para que pueda acompañar el ritmo estacional, por ejemplo.
En la etapa escolar, a partir de los 6-7 años la relación con la muñeca cambia. Ya no la necesita como anclaje y pierde esa misión de ser espejo de la propia persona. Pero aumenta el aspecto social y entonces el niño/a pasa a cuidar de la muñeca, como si fuese un hermano/a u otra persona. La alimenta, la viste y le da cuidados durante el ritmo diario.
Esta muñeca suele acompañar al niño/a perfectamente hasta los 10-13 años.

